Ay mama la que lié con lo de El año que trabajé para 20 minutos… Yo ya había acumulado latas de conserva por si tenía que pasarme unos días escondido en el sótano, pero lo que no pensé fue en desconectar el teléfono y me llamó varias veces el que parecía estar comiéndose el marrón en 20 minutos y me pidió que por favor ampliase el artículo diciendo lo siguiente: 1) que lo que yo alegremente califiqué de “limpieza de hemeroteca en plan stalinista” es una putada porque desaparecieron las viñetas, los comentarios y los enlaces a las webs de los autores, pero se ve que ya venía también implícito en el contrato que una vez terminaba éste ya no tenían permiso para mantener las viñetas en su web, y 2) que a ellos no les consta que nadie de 20 minutos modificase la palabra coño para escribir moño, que dicen que lo debí modificar yo y ahora no me acuerdo. He rebuscado en mi archivo de imágenes y en mis carpetas de correos electrónicos y no he encontrado nada que respaldase esa hipótesis, pero no puedo asegurar al 100% que no sea posible ni tengo ninguna intención de insistir en ello.

Me ha parecido bonito complacerle, porque el trato con él siempre fue amigable y cordial y no vale la pena cabrerarse, y además así aprovecho para enlazar también la bronca que se armó en el Menéame (800 meneos, 60 comentarios) y los debates sobre la conveniencia de trabajar gratis que se generaron en los foros Focoforo e Ilustres.org.

Ya puestos, enlazo la versión del becario de 20minutos, aunque es interesante fijarse que tampoco aquí a él no le pareció conveniente enlazar lo mío.

El becario del 20 minutos en su cueva

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