Ladies and gentlemen, la viñeta del Todos somos ETA en general parece que gustó mucho y se difundió bien por las redes sociales y por algunos blogs, pero también ha dado lugar a unas cuantas broncas y hasta a alguna amenaza.

Cuando uno trata de hacer humor y lo pone online ya cuenta con que sus coñas pueden llegar a mucha gente con otras sensibilidades y que a partir de cierto número de lectores es inevitable que en los comentarios del blog haya insultos y verbos imperativos. Ahí fuera hay gente a la que no le gusta que los personajes de cómics salgan desnudos, ni que beban alcohol o consuman drogas o hagan el amor, ni les gusta que digan palabrotas ni les gusta que expresen ideas políticas diferentes a las suyas. Parece que quieran tratar de educar a personajes de ficción como si fuesen sus propios hijos, y quieran inculcarles unos valores que en ocasiones ni siquiera serían recomendables para personas reales. Muchos de estos censores vocacionales están como una puta cabra y ni se me pasaría por la cabeza tomármelos en serio ni dedicarles un post, pero a veces también he ofendido a personas a las que tenía cariño y cuya opinión respetaba un montón. Mayormente ha sido por temas relacionados con la muerte.

Estoy en contra en la muerte. La muerte me da muy mal rollo. Ha muerto gente a la que quería. Como todos los temas que me preocupan, trato de tomármelo con humor y, aunque la muerte no sea mi tema favorito ni la encuentre intrínsecamente graciosa, a veces he hecho cómics sobre ella. En general a la gente les gusta reírse de cosas que les dan miedo, pero hay quién ha perdido seres queridos por alguna causa concreta y le parece poco apropiado que en internet haya chistes en los que se menciona la causa de muerte de su padre o madre o su hijo o su hermana. Es una reacción impulsiva y comprensible. A mí tampoco me hacen gracia algunos chistes que me encuentro por los sitios, algunos me recuerdan cosas que preferiría no recordar, otros me dan mal rollo por temas personales, otros simplemente parece que tengan moralejas que no encajan con mi sistema de valores. Pero no voy por ahí pidiendo que quiten todos los chistes que no me gustan, entre otras cosas porque soy consciente que mis gustos son míos y seguramente no coinciden con los del autor del chiste. Imagino que la mayoría de lectores del Listo a los que han molestado algunas viñetas concretas también han optado por no reírse y ya está.

Con el rollo de la ETA se me ha pedido que quite la viñeta por respeto a los huérfanos y cosas así. Cabe la posibilidad de que el chiste haya molestado por temas políticos y me estén tocando los huevos con el rollo emotivo para disimular, pero también cabe la posibilidad de que alguno de los ofendidos esté especialmente sensibilizado con el tema del terrorismo porque quizá perdió algún ser querido en manos de los terroristas y eso les hace pensar que hacer cómics sobre terrorismo es más grave que hacer cómics sobre el cáncer, el SIDA, la violencia callejera, la brutalidad policial, el suicidio o el abandono de ancianos a su suerte. En ese caso, mierda, perdón, siento mucho haber sacado el tema. Y en general, a todos los que habéis encontrado por aquí chistes que os han traído malos recuerdos, perdón también. No puedo hacer otra cosa que disculparme. Lo siento.

A veces se me ocurren chistes que no pongo en internet porque creo que pueden malinterpretarse o que pueden hacer más daño que otra cosa. Son chistes que sólo comparto con mis amigos o con mi familia. Pero los que sí que pongo en internet son chistes que me apetece poner en internet. ¿Por qué decido yo lo que pongo en mi blog en lugar de dejar que lo decida otra persona? Pues por un lado porque en mi blog no tengo jefes y el servidor lo pago yo, pero también porque no es posible contentar a todos los ofendidos, que son legión. No me parecería justo dejar de hacer chistes de humor negro y seguir haciendo chistes verdes, por ejemplo. Hay madres que no quieren que en internet haya contenidos eróticos, hay personas obsesionadas con el sexismo a las que no les gusta ningún chiste basado en la interacción de dos personajes de géneros opuestos, hay nacionalistas que no quieren que se ultraje su bandera, hay abogados que no quieren que se ensucie la reputación de Ramoncín, hay cristianos que no quieren que se cuestione la virginidad de la Virgen María, hay musulmanes que no quieren que se dibuje a su profeta, hay jueces que no quieren que se caricaturice a los Príncipes de Asturias haciendo el perrito y hay redes sociales que no toleran las tetas ni los culos… Ningún medio de comunicación se escapa de sus miradas inquisidoras. A veces leo las cartas al director de los periódicos y me quedo maravillado por la cantidad de ofensas que las personas aficionadas a ofenderse son capaces de encontrar hasta en los medios de comunicación más mainstream. Y la lista de obras maestras de la literatura universal que en su momento se consideraron ofensivas es inabarcable y paso de daros ejemplos para que no parezca que me doy humos y me creo un Dostoievski.

El problema que tienen los ofendidos es que cada cual suele considerar intolerable un tema concreto pero suelen tolerar la mayoría de los chistes que incomodan a otros colectivos. Si algún día coordinasen sus esfuerzos podrían ser un lobby muy chungo, pero de momento no voy a tomarme en serio a los despistados que vengan con el rollo de que “me gustaban mucho tus viñetas hasta que hiciste esa en concreto sobre un tema que me parece deleznable y quiero que la quites de internet”.

Eso no significa que no siga apreciando un montón los comentarios y las sugerencias sobre qué es lo que os parece bien que dibuje yo en mi tiempo libre.

Y, en homenaje a los damnificados por los chistes, he hecho una viñeta que espero que no incomode a nadie. A los que me vengáis con el rollo de que quite tal chiste o tal otro os la enlazaré para que os la leáis todas las veces que queráis. El color blanco muchas veces simboliza la paz, en este caso es también símbolo de luto.

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