Un señor de Bilbao que ya había comprado y leído el Oxitocinas contactó conmigo para ver si era posible comprar doce ejemplares más, autografiados por el autor, para regalar, y, de repente, volví a creer en el espíritu de la Navidad.

A pesar de los pesares, la Navidad tiene muchas cosas bonitas, y los habituales ya sabéis que a veces me gusta aprovechar este momento un poco cursi para dar las gracias a todos los amigos y desconocidos que ayudan a que los cómics del Listo existan y a que los lea cada vez más gente. A los que los mueven por las redes, a los que dejan comentarios (mención especial a Necio Hutopo, por supuesto), a los que me avisan cuando se me cuelan pifias ortográficas o de cualquier otro tipo, y a los que matizan, amplían o complementan las gracietas que dibujo. Esto año me siento obligado a destacar a los que han tenido a bien escribir reseñas de Una amante complaciente y del Oxitocinas, que los medios convencionales han pasado de ellos casi como de la mierda, pero los lectores me han estado dando un feedback muy bonito. Y gracias a todos los amigos que me ayudan con sus consejos y sus trucos, entre ellos este año se ha ganado un lugar especial en mi corazón Miquel Vidal, de Blackpool Digital, por su cursillo intensivo de cómo triunfar en internet, y los amigos del Beerdelberg en general y Andrés Palomino en particular, éste por muchas cosas que todavía no toca poner por escrito, pero también por convencerme de volver al papel cuando yo ya estaba un poco pasota con el tema y se me había puesto entre ceja y ceja centrarme en la web. Sin la insistencia de Andrés, el Oxitocinas no existiría. Y vete a saber tú si existiría, pero seguramente no habría salido un álbum tan bonito sin los amigos del TMEO, por supuesto, que me editaron una maravilla grasofonada que, contenido a parte, resulta muy gustosa de hojear. Entre ellos déjenme mencionar especialmente a Larri porque es el que se curró la maquetación y un montón de mails de “mejor esto así y mejor esto asá”. Y a Moderna de Pueblo por su prologazo, a Isaac Murgadella que me ayudó una vez más con el diseño de la portada y a Aykrmela que me repasó la ortografía. Y, ya puestos, muchas gracias también al señor Bouman de Underbrain porque se lo curra un montón, y él y su carrito son lo más parecido a una distribuidora con lo que trabaja Una amante complaciente. Y a todos los organizadores de ferias comiqueras que me han hecho un hueco en general, y al Animacómic de Málaga en particular, porque los mimos que me dieron ahí fueron algo bastante fuera de lo común. Así en confianza os diré que solo de mencionar todas estas personas y entidades ya me oxitocino a mí mismo.

Y ya que estamos emotivos, aprovecho para enlazar un escrito de Omar Janaan en el que habla del TMEO y me culpa de su idilio con la revista, porque leerlo me ha dado también un feeling muy navideño.

El caso es que os mando besitos y abrazacos, y os deseo unas muy felices fiestas.

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