Ódiame o ámame, un cómic de RuntimeError

Ladies and gentlemen, mañana sale a la venta el libro Ódiame o ámame de Runtime-Error (64 paginas a color, 16×22 cm, 7,50€). Ha sido editado por Azacómic e incluye un pequeño prólogo de Listo Entertainment que dice tal que así:

PRÓLOGO

A simple vista, Juanjo Escofet es un tipo amable, tranquilo, bonachón y muy amigable, que escucha antes de hablar y que habla suave, sin levantar la voz, no tiene pinta de andar por el mundo buscando broncas. Sin embargo, cuando Juanjo se pone a dibujar su apariencia de niño bueno se desvanece para dejar sitio a un RuntimeError socarrón y polemista, con un sentido del humor que puede ser más verde que los verdes valles de John Ford o más negro que los negros cojones del genocida Mobutu en una noche sin luna.

Se cachondea de los pobres abueletes atiborrados de viagra que masajean clítoris con las encías porque no les quedan dientes, se cachondea de un trágico accidente ferroviario en el que murieron docenas de personas, se cachondea de la ultraviolencia y de las víctimas de ésta, se cachondea de todo lo que se le pone por delante. Y encima sus pin-ups carecen de vello púbico, lo que quizá no torpedea los cimientos de la civilización tanto como la ultraviolencia, pero sí que es verdad que a mí personalmente me incomoda un poco. Por no hablar de su absoluto desprecio por los mantras de la igualdad de géneros y por lo políticamente correcto en general, que seguramente lo mantendrán alejado de la prensa generalista.

Que hay quién dice que las viñetas de Runti buscan la provocación por la provocación, como si la provocación fuese un fin en sí mismo, pero mi teoría es que sus viñetas buscan la provocación porque la provocación es divertida. Que es que ya hay muchos cómics blancos cuyos autores pueden leer en voz alta a sus suegras más romancatólicas sin ruborizarse, pero no está de más que de vez en cuando algún valiente se calce las botas y salga a cosechar chistes en las pantanagosas ciénagas que delimitan el bien y el mal.

Y, sin embargo, su estilo es más pijo que punki. Aunque su humor sea verdinegro, sus viñetas son muy bonitas y están coloreadas con ternura, como si su mesa de dibujo estuviese conectada directamente a un mágico arco iris que rebosa dulzura, ternura y un montón de sentimientos bonitos. Sólo al leerlas se da cuenta uno de que quizá los colores pastel esconden unos temas que no son para niños…

Pero es un hecho contrastado que a los niños les encantan. Y a algún adulto desprejuiciado se rumorea que también, ojo.

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