Ahora ha muerto también Javi Guerrero. Lo busco en internet y sale un futbolista, pero el futbolista es otro Javi Guerrero que supongo que está vivo. El Javi Guerrero al que yo tenía cariño era peluquero, escritor y dibujante de cómics. 

Creo que nos conocimos en un foro de webcómics que también murió cuando murieron los foros. El ambiente ahí era entre adolescente y juvenil, yo quizá ya estaba un poco en el percentil alto de edad pero Javi más, y no terminaba de aclararse con los protocolos de etiqueta online y a la que los moderadores le llamaron un poco la atención no tardó en mandarlos todos a la mierda en una aparente furia que contrastaba con la dulzura del trato que el hombre dispensaba por correo electrónico o por chat o en persona cuando tuve el honor de conocerlo en persona años más tarde en una celebración de algo del TMEO. En persona se le veía todavía mayor, más que nada porque no había tenido suerte con las arterias y había tenido ya uno o dos ictus y andaba con la ayuda de un bastón, pero, joder, era todavía demasiado joven para morir e incluso demasiado joven para tener tantos ictus.

En el contexto festivo de la celebración del TMEO parecía alguien quizá capaz de enfadarse con una máquina o un foro online pero no sé si también con un ser humano. Bueno, sí, supongo que sí, todos nos enfadamos a veces, pero no tenía pinta de hacerlo a menudo, ni, de hecho, tenía pinta de que su cabeza pudiese albergar las barbaridades que componían la estructura de sus chistes. En persona reía, abrazaba, invitaba a vinos, hablaba con educación y llevaba una camisa molona como de mafioso italiano. 

Pero yo qué sé, en persona le conocí poco, fuimos amigos más que nada epistolares, de estos del siglo XXI que apenas llegan a conocerse en persona pero intercambian correos electrónicos y tebeos, él me regaló alguno de los suyos y yo le regalé alguno de los míos y le compré algun otro de los suyos porque sacaba un montón y tampoco era plan de esperar que me los regalase todos. Y a él le hacían mucha gracia algunos de mis chistes y tenía el bonito gesto de decírmelo y a mí me hacían mucha gracia algunos los suyos y reciprocaba encantado. El tío se llegó a colgar un garabato del Listo en una pared de la peluquería, yo no colgué nada suyo en ningún sitio pero atesoro alguno de sus originales en un cajón y sus historias me arrancaron varias carcajadas, quizá sus historias en prosa incluso más que sus historias dibujadas, porque lo mismo te hacía cómic que prosa que te mezclaba ambas cosas, y hacía libros como quien hace churros, la mayoría creo que los editaba él mismo, y muchos de ellos estaban narrados en primera persona y ojalá fuese un recurso retórico y no estuviese contando su vida de verdad porque lo divertido se mezclaba con lo sórdido y, de hecho, lo divertido solía ser lo exageradamente sórdido que era todo. Algunos de sus gags sueltos eran simplemente juegos de hacerse el gracioso cruzando el límite de lo que no tendría que ser gracioso, pero lo que a mí más me gustaba eran sus historias un poco más largas en las que los personajes se desarrollaban y la trama alternaba el horror con la ternura y la humanidad y eso hacía que los fragmentos sórdidos fuesen todavía más sórdidos, dolorosos y divertidos. De uno de sus tebeos le hice un prólogo y puse cosas como:

«Los cómics de Javi Guerrero son difíciles de describir porque no son normales. Hace un par de años me puse a regalar premios (sin dotación económica) a los webcómics que me gustaban y me inventé una categoría para cada uno de ellos y las pasé putas para etiquetar la categoría en la que premiar Como los sapos ciegos. Al final puse Premio Indescriptible al mejor webcómic sui generis.» 

«Sólo apuntaré que Javi Guerrero, como autor, parece un poco destroyer, sus personajes dicen muchas palabrotas y se tratan mal entre ellos. Aunque no suelan recurrir a la violencia física, a menudo se torturan psicológicamente, suelen ser mezquinos, traicioneros, despectivos. Pero a Javi, como persona, se le ve muy majo y muy de fiar. Tampoco es que lo conozca a fondo, pero por ejemplo me quedé flipando cuando colaboramos en una tira y, aunque pocos días después de mandarle el guión tuvo un problema técnico y se quedó hemipléjico perdido, el tío terminó los dibujos mucho más rápido que otros dibujantes con los que he colaborado y que no estaban hospitalizados. Tuvo que volver a aprender a dibujar pero volvió a aprender a dibujar.» 

«Es habitual encontrar autores que trabajan con personajes que son alter egos del artista, y también autores que trabajan con personajes idealizados que son mejores que el artista, pero ¿qué puede haber llevado a Javi Guerrero a crear los malsanos habitantes del universo de Como los sapos ciegos? Quizá son caricaturas monstruosas de todos esos seres que se creen impolutos pero están podridos por dentro y con los que tenemos que lidiar día a día. O quizá son la parte oscura de la mente del autor, que saca todo lo malo de sí mismo y lo retrata en plan Dorian Gray. Quizá simplemente pasa que Javi Guerrero es un cachondo y un experto en humor negro. Muy negro. Como el futuro de un sapo ciego buscando refugio en la despensa de un restaurante francés especializado en ancas de rana.»

No sé si será uno de esos artistas malditos que tienen póstumamente el reconocimiento que no tuvieron en vida. Es verdad que molaría, pero también es verdad que molaría más que lo hubiese tenido en vida. A lo mejor todavía tenéis suerte y podéis encontrar algo suyo en algún sitio.