Entre 2004 y 2009 estuve escribiendo un blog sobre películas que más que reseñar las tomaba como excusa para desbarrar a lo loco. Fue quizá en la época dorada de la blogosfera, antes de Facebook y Twitter, y tenía bastante realimentación de los lectores. Todos usábamos pseudónimo y nos crecíamos en el anonimato, exagerando opiniones y peleándonos por nimiedades que ni nos iban ni nos venían. Algunos de los habituales los desvirtualicé al presentar un libro que recopilaba artículos del blog, alguno tuve el honor de conocerlo en persona años después, de la mayoría no supe nada más.

El más aparentemente loco de todos firmaba sus textos como El Nabo y a veces se ponía tan agresivo y redactaba un uso tan particular de los signos de puntuación que podía llegar a dar un poco de miedo. Tenía altos y  bajos y su estilo podía variar mucho de un día a otro pero casi siempre se mostraba beligerante y apasionado, tanto del cine como de la escritura, y de vez en cuando hablaba de tratamientos psiquiátricos y cuando alguna película no le había gustado afirmaba contemplar la posibilidad del suicidio. Era imposible saber dónde empezaba y terminaba el personaje y, en las épocas en que no escribía, era imposible saber si estaba vivo o muerto.

Pues, sobre todo si sois de los viejos amigos de La Cinefilia, os alegrará saber que está vivo y está bastante bien dentro de lo que cabe y pinta y escribe y canta y saca libros y discos, y tiene un Twitter y vale la pena seguirlo y quizá incluso adquirir algún producto de Ismael Fita, alias Nelo, el artista anteriormente conocido como El Nabo.

Yo estoy escuchando su nuevo disco ahora mismo y solo sabría describirlo como una combinación no lineal de Ry Cooder, The Residents y El Chivi.

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