Casi siempre que se habla sobre webcómics sale enseguida el tema pecuniario (ya decía Wilde: “Cuando se juntan varios banqueros, hablan de arte; cuando se juntan varios artistas, hablan de dinero”), pero hablar de dinero es un poco como de mala educación y hacerlo a menudo aburre, así que me propongo poner por escrito todo lo que sé del asunto para poder pasar página y que en posteriores encuentros mi cháchara pueda enfocarse hacia asuntos con más fondo, como la relación entre forma y función o la trascendencia social de los tebeos underground.

Yo personalmente no me he forrado con esto, pero me he leído toda la bibliografía existente sobre el tema del lucro webcomiquero, que consta de dos libros: How to make webcomics (Scott Kurtz et al, 2008) y The economics of web comics (Todd W. Allen, 2007). La verdad es que no desvelan grandes trucos, pero en el How to make webcomics encontré la frase de Oscar Wilde que he puesto en el párrafo introductorio y que me parece muy graciosa.

Puedo confirmar que sí, que es posible hacer webcómics que den dinero, y que hay unos cuantos autores que se dedican a esto tan profesionalmente que hasta han dejado sus otros empleos. Pero también es posible convertirse en astronauta y también es posible convertirse en pornostar. De hecho, comparando las cantidades de personas que se dedican profesionalmente a cada uno de los tres gremios, casi diría que, estadísticamente hablando, parece más factible viajar al espacio o participar en gang bangs con voluptuosas señoritas que pagar la hipoteca poniendo tebeos en Internet. Con esto no quiero desanimar a ningún pintamos de seguir fantaseando que se lucra con su web como Brad Guigar, Dave Kellet o Scott Kurtz, porque soñar es gratis y no hace tampoco daño a nadie, pero vale la pena no olvidar que también tenemos a nuestro alcance fantasías más realistas como que estamos en una estación espacial con Sasha Grey y Ashlynn Brooke y aprovechamos la ingravidez para explorar algunas acrobacias que no serían factibles en condiciones de gravedad terrestre.

Pero unos durillos sí que es fácil sacarlos, a veces incluso los suficientes para pagar el hosting y tomarse unas cañas de vez en cuando, y os voy a contar varios métodos para llevar a cabo esta ambiciosa empresa. Algunos de estos métodos los he probado personalmente, con desiguales resultados, otros los he visto llevar a cabo con mis propios ojos, otros me los han contado y me los he creído.

La primera fuente de monedas de cualquier webmaster amateur son los banners de publicidad de Google Adsense. Suele ser este el primer pasito de cualquier webcomiquero ansioso de dineros porque es muy fácil probarlo y porque Google es cómo el McDonalds de Internet, está siempre ahí y, aunque el trato que ofrezca sea una mierda, a veces nos gusta más malo conocido que malo por conocer.

Ponerse Adsense es fácil. Te das de alta aquí, rellenas cuatro campos y te dan un código para pegar en tu web allí donde quieras que aparezca el banner.

La pregunta que suele hacer la gente que todavía no lo ha probado es si un webcómic con Adsense da mucho dinero. La respuesta corta es “no”. La respuesta larga es que yo que sé, eso depende de cada caso particular, en función de factores como: a) del tráfico que tengas, b) la temática de tus viñetas, c) lo mucho que estés dispuesto a joder el diseño de tu web añadiendo banners que cambian solos y que pueden llegar a ser muy feos y d) de lo tontos que sean tus lectores.

Perdón por lo de tontos, se me ha escapado. Todo mi cariño para las personas que clican de anuncios Adsense, no querría enfurruñarlos porque, aunque no tienen pinta de ser muy espabilados, son los lectores más queridos por cualquier webmaster.

Esto es así porque Adsense te paga más si tus lectores clican en los banners, y, aunque he oído rumores de que hay webs en las que este suceso ocurría de forma natural al sentirse los lectores atraídos por los productos anunciados, la verdad es que no solía ser el caso de los lectores de Listocomics.com. Os daría números concretos, estadísticas de CPMs y precios por clic, pero los “Términos y Condiciones” del GA me prohíben divulgar los porcentajes de clics u otras estadísticas relacionadas con la actividad (en serio), así que, sin entrar en porcentajes y estadísticas, diremos solamente que mis lectores son más listos que el hambre y durante el tiempo que probé Adsense sólo me clicaban en los banners los sábados por la noche cuando volvían de fiestas solos y borrachos y navegaban así como en una nube.

Y eso que la publi que te pone Adsense es publi “contextual”, es decir que los duendes de Internet se ponen en plan orwelliano con la intención de adivinar cuales son los productos que pueden interesar a tus lectores (cuando yo hacía un chiste sobre resacas, por ejemplo, me salía publicidad de centros de desintoxicación para alcohólicos) y a veces eso puede llegar a dar un valor añadido a los blogs.

He leído en algún sitio que la publicidad contextual no funciona bien en webcómics porque hay más imagen que texto, pero ustedes ni caso. Google sabe lo que se hace y sabe de qué trata tu webcómic por los títulos, las etiquetas y los comentarios.

Pero bueno, el caso es que ni con el rollo de la contextualidad me salían banners dignos de ser clicados. Además, Adsense da un poco de rabia porque a) no te paga cada mes (se espera a pagarte al mes siguiente del mes en el que hayas acumulado 100$), y b) porque no te dice cuanto están pagando los anunciantes por aparecer en tu sitio ni qué porcentaje de esa pasta se está quedando el gigante blanco. Tú sólo ves que de vez en cuando alguien ha hecho clic y por ese clic te pagan entre 1 céntimo y 1 euro, en apariencia al azar.

Por supuesto, Google te vigila y si te clica mucha gente desde la misma IP o desde la misma ciudad te banea. Y, ojo, si te banea cuando tienes acumulados 99$, no llegas a ver ni un duro. Los anunciantes, sin embargo, ya han pagado a Google y no se piensen ustedes que Google les va a devolver la guita. Dice la leyenda que el lema de la empresa es “Don’t be evil”, pero que son un poco comadrejillas es innegable.

El caso es que yo lo probé un tiempo y luego me harté y lo quité de todos los sitios, pero podéis encontrar algunos webcómics que todavía usan Adsense y juzgar vosotros mismos si queda feote o no tanto. Por ejemplo: La pulga snobHTZGargotaire.

También es posible poner banners de publicidad con otros intermediarios que no sean Google. Hay unos cuantos, yo sólo he probado Project Wonderful y Zanox. Aunque son menos poderosos que Google en lo que se refiere a número de anunciantes, ambos ofrecen unas condiciones menos oscuras que el monstruo blanco.

Project Wonderful es un invento de Ryan North, el de Dinosaur Comics, y yo creo que es un valor añadido extra el que la mayoría de usuarios y anunciantes sean webcomiqueros, con lo que ya te viene el target segmentado, como les gusta a los gurús del marketing.

Ponerse Project Wonderful también es fácil. Te das de alta aquí, rellenas cuatro campos y te dan un código para pegar en tu web allí donde quieras que aparezca el banner.

PW tiene varias ventajas respecto al GA: a) no cuenta los clics, te pagan en función del rato en que sale el banner, b) el proceso de selección de los banners que aparecen es transparente y controlable, y c) PW indica el pellizco que se queda de forma honesta, concretamente un 25%.

Es decir que no sólo los banners que aparecen suelen molar más que los que pone Adsense, sino que encima tú cobras igualmente aunque los banners sean mierders y no los pulse nadie, porque los anunciantes pujan por ocupar el espacio de publi de tu sitio en plan subasta, el que más dinero ofrece es el que sale (siempre y cuando tú lo apruebes) y encima ves que hay una relación transparente y honesta entre lo que paga el anunciante y lo que cobras tú.

Pero tiene un problemilla extra, y es que todavía hay pocos anunciantes que quieran poner sus banners en páginas en español y eso implica que las subastas terminan rápido y la pasta que te llegan a ofrecer por el espacio es también modesta. La única forma de saber exactamente cuanto estarán dispuestos a pagar por aparecer en tu sitio es probarlo. He oído a más de uno afirmar que PW les da más pasta que GA (pero casi todos tenían una versión en inglés de sus viñetas), y también he oído alguno afirmar que GA les da más pasta que PW. Pruebe usted ambos y descubra cual es su caso.

Algunos ejemplos de webcómics que usan el Proyecto Maravilloso son: Un millón de monos, Dragon Mail y Oseano.

Zanox es otro mundo, funciona campaña a campaña, puedes ponerte anuncios de los productos que crees que pueden interesar a tus lectores, eligiendo entre mil marcas de lo más variadas como La Redoute, Moleskine, e-Dreams, Groupon, Iberia, ToysRus, Tomtom, Redcoon, Phone House, El Corte Inglés, Tommy Hilfiger, Atrápalo, Genesis… y cada una viene con sus condiciones, pero suelen pagar en función de las ventas. Es decir, si muestras el anuncio durante meses y la gente lo clica de vez en cuando pero no compra nada, no ves un duro, pero cada vez que alguien clica en tu enlace y luego compra algo, te llevas una comisión, que puede ser un porcentaje (normalmente del 5% al 10%) o directamente 5€ o algo así.

Este trato también debe funcionar mejor si tu webcómic está especializado en temas que fomentan el consumismo, a poder ser de cosas caras (supongo que podría colar especialmente bien en cómics sobre videojuegos o gadgets tecnológicos), pero si yo trato de pensar qué clase de productos pueden interesar a los lectores de Listocomics.com lo que me vienen a la cabeza suelen ser cosas que no se venden, riquezas espirituales y cultura gratis, lo cual me parece muy bonito, pero me complica el negocio.

Por si acaso me equivocaba, me di de alta en Zanox y probé a anunciar libros vía Fnac. Mis lectores van un poco de guais, pensé, a lo mejor les gusta comprar libros por Internet, y, por mi parte, la verdad es que recomendar libros que me gustan es algo bonito que también hago en el mundo físico y que me resulta mucho más enriquecedor que estar anunciando mierdas que no usaría ni yo. De hecho, no tardé a entusiasmarme y monté el Tumblr Listoteca en el que iba recomendando todos los libros y tebeos que me gustaban, enlazando cada vez la página en la que se vendía el producto de forma que si alguna recomendación colaba y alguien compraba algo, yo me quedaba un par de euros por cada transacción. El nivel de ventas fue de una magnitud tal que pronto me harté de poner los enlaces, pero la Listoteca sigue funcionando, de forma desinteresada.

No sé de ningún otro webcómic que use Zanox, si sabéis de alguno avisadme que lo enlazaré aquí.

Otro sistema de compra-venta de enlaces: Adpv. Si lo probáis, animaos a contarnos qué tal.

Por supuesto, también es posible poner banners de publicidad sin intermediarios. Esto tendría que ser la clave, pero implica tratar directamente con los anunciantes y, antes de nada, encontrarlos, o, mejor aun, que te encuentren. No tendría que ser tan difícil. Muchas empresas se gastan una pasta en anunciarse en revistillas de mala muerte con menos lectores mensuales que los que recibe tu página en un solo día, y seguro que en muchas de ellas hay alguien capaz de comprender, si se lo cuentas despacio, que les puede salir tan efectivo o más poner un banner en un sitio con un buen Alexa, pero dar con esa persona no es moco de pavo.

Y luego también está el tema de que el puto Google penaliza la compra-venta de enlaces que no se hagan a través de su sistema Adsense-Adwords y, si te ofrecen pasta por poner banners muy sospechosos (como por ejemplo enlaces de texto, sin la etiqueta “rel=nofollow”) casi es mejor no aceptar el trato, pues te arriesgas a que tu web desaparezca de las páginas de resultados del buscador. Yo iría con especial cautela ante compradores de enlaces que quieran incluir las palabras casino, viagra o Nigeria, soy así de escrupuloso.

Los mecanismos de penalización de Google también son oscuros (y no muy razonables) pero creo que no te pueden putear de ningún modo si lo que haces es alquilar un enlace con la etiqueta nofollow en un banner de imagen. Mi bola de cristal dice que poco a poco esto tendría que ser el sistema más popular, pero ahora mismo no termina de cuajar.

Yo personalmente casi regalo espacios de 200×200 píxeles en las barras laterales, por sólo 50€ mensuales (en un sitio con PR=4 y Alexa=250.470), y la mayor parte del tiempo están desaprovechados.

Otros webcómics que venden espacio para publicidad sin intermediarios: JRMora, Crónicas PSN, Runtimecómics, Subcultura.

Luego está el invento de los cómics patrocinados. El pionero y principal proselitista de este sistema es mi amigo Ramón Redondo, autor de Geek in Love, a ver si se pone las pilas y resucita su webcómic algún día de estos.

Con los cómics patrocinados existe la misma gran dificultad que en lo de los banners sin intermediarios: que lo primero que hay que hacer es encontrar el sponsor, pero si lo encuentras y estás dispuesto a “prostituir” tus personajes puede quedar mucho más molón que lo de poner un banner. Se trata de insertar el producto en el tebeo, en plan product placement o haciendo un chiste a su costa o que los personajes hablen de él o incluso que lo recomienden. Si se hace bien y si lo que anuncias no es una mierda, quizá incluso puedes apañártelas para mantener tu integridad artística, y apostamos un brazo a que los anunciantes notarán mucho más incremento de tráfico y conversiones con algo así que con un banner. Por otro lado, si se hace mal o si pones a tus personajes a recomendar mierdas los estarás privando de cualquier intento de conservar su credibilidad y pasarán el resto de su vida con el estigma, como le pasó al pobre José Coronado con sus yogures de cagar blando o la pobre Concha Velasco con sus pañales de vieja.

El precio de un cómic patrocinado dependerá pues de lo difícil que sea encajar el producto en tu línea editorial y lo sucio que te sientas tras recomendarlo a tus lectores, pero yo ahora mismo ofrecería un precio orientativo de 100 €.

Por cierto, ojo con los linces que dicen querer un cómic patrocinado y en realidad lo que quieren es sólo el enlace por temas de SEO, que si se lo pones en un post con las etiquetas relacionadas y todo en contexto es menos cantón que si vendes enlaces en la barra lateral, pero corres también en riesgo de que el monstruo blanco te penalice (si quieres correr este peligro me parece muy razonable, pero cuando pongas precio al “patrocinio” ten en cuenta que un cómic con un enlace tendría que ser mucho más caro que un cómic sin enlace).

Hete aquí ejemplos de cómics del Listo patrocinados: El náufrago, Yumcha, y ejemplos de cómics patrocinados de otros autores: Alojamiento.

Y eso es no es todo, pero por hoy ya basta de hablar de pasta, que empiezo a sentirme sucio, ya os contaré otros trucos para sacar durillos, incluyendo los encargos para bodas, bautizos y funerales, la venta de recopilatorios y merchandisings, las opciones de mendicidad vía Paypal, la posibilidad de poner puertas al campo y cobrar suscripción a tus lectores, y algunos etcéteras en la segunda parte.

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