Me cabreó mucho lo que le hicieron a Guillermo Zapata. No lo conozco en persona pero le tengo mucho cariño y me siento muy orgulloso de que fuese el prologuista de El gran libro de la cinefilia. Cuando se lo pedí, Guillermo ya molaba, pero todavía no andaba tan metido en política, y me hizo ilusión ver que seis años más tarde salía elegido concejal de cultura en Madrid. Cuando empezó la campaña de acoso y derribo, creí que era la típica pataleta intrascendente de peperos mal perdedores, y hasta le mandé un mensaje felicitándole por el cargo y por ser trending topic. Al día siguiente ya había pedido disculpas y dimitido. Madre mía, un político español dimitiendo, y dimitiendo por unos chistes que en su contexto tenían sentido y que, aunque no lo tuviesen, no los había tuiteado estando en posesión del cargo.

Y los que lo han conocido ahora por los medios de masas se han quedado con la idea de que Guillermo es un terrorista o un nazi o algo así. Os pongo algunos enlaces por si puedo ayudar a compensar un poco los estropicios causados por esa pandilla de lameculos que en este país de locos pasan por periodistas: Viva Zapata, Este es Zapata, Historia de una polémica.

La viñeta salió, en color y en català, en La Directa de esta semana:

Un homenatge a Guillermo Zapata.

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