Ya está, ya pasó, esto es el desenlace de un cómic de cinco páginas (12345) que tiene más gracia si se lee desde el principio.
Para realizar este cómic no se ha dañado a ningún ingeniero.
El aspecto físico del señor que se parece a Dilbert pretendía ser un homenaje a Dilbert, la excelente tira cómica de Scott Adams.
En todo caso, prometemos no volver a acercarnos al siniestro mundo de los oficinistas durante un tiempo y hacer pronto algún chiste sobre fisfuquin y coulrofilia.

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