Ya hacía unos añitos que colaboramos con la revista del Col·legi d’Educadores i Educadors Socials de Catalunya, y era gratificante porque nos pagaban y porque es una revista seria y fardona, pero hacer chistes sobre educadoras sociales es mucho más difícil que hacerlos sobre ingenieros o psicólogos, porque son un colectivo admirable y en general poco risible (por cierto, muchas gracias a las amables lectoras que nos mandaron algunas anécdotas, chistes y clichés sobre el gremio, les estaremos muy agradecidos, porque nunca sabíamos qué poner y a menudo patinábamos fuera de pista).
El caso es que en la versión original el diálogo era así:

Listo: MARGINADOS… DROGADICTOS… VIEJOS ABANDONADOS… ADOLESCENTES CONFLICTIVOS… FAMILIAS DESESTRUCTURADAS… VAGABUNDOS… ¡DEBE SER DURO TRABAJAR CADA DÍA CON PERDEDORES!

Educadora: HOMBRE…

Listo: Y ESPERO QUE NO ESTÉS SALIENDO CONMIGO POR DEFORMACIÓN PROFESIONAL.

Ups.
En la redacción de la revista se lió un debate sobre a) la libertad creativa, b) el respeto a los colectivos, c) la buena educación, d) la submisión a lo políticamente correcto, e) los sinónimos, etcétera. Y al final nos mandaron un mail pidiéndonos amablemente si era posible cambiar la palabra “VIEJOS” por “ABUELOS” y la palabra “PERDEDORES” por “PERSONAS CON CONFLICTOS”, y, ya puestos, que corrigiésemos un par de faltas de ortografía. Y así de bonito quedó.

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