Los listos también ligan #2:
HALAGOS

(Curso de peloteo con ejercicios)


Imagínate que un día va tu media mandarina y te dice:
“Cari, dime algo bonito”
Tú podrías mirarla a los ojos y responder:

“Entre 1941 y 1944 las tropas nazis asediaron la ciudad de Leningrado y muchísimas personas murieron de frío y de hambre…
Los que sobrevivieron cuentan cómo se tuvieron que comer los perros, los gatos, las ratas y el cuero de los cinturones y como se enfrentaron no sólo a bombardeos constantes sino también a temperaturas de -40ºC.
Las familias quemaron sus muebles para calentarse; y después de las mesas, las sillas y los sofás quemaron también libros y revistas… Todo lo que tuviese algún poder calórico fue aprovechado…
Excepto los árboles de algunos de los jardines de la ciudad, tan majestuosos y nobles que nadie se atrevió a talarlos.
Muchos prefirieron morir de frío antes que cargarse esos jardines que ya estaban allí antes de que ellos nacieran… y que, gracias a esta valiente decisión, todavía están allí.
Suena raro, pero acabo de leerlo en un libro y quizá es una de las cosas más bonitas que he leído nunca”

Si le soltases este rollo podrías quedarte muy satisfecho de ti mismo, pero quizá cuando tu churri te pedía que le dijeses algo bonito no era exactamente esto lo que ella esperaba…
Piensa que ella es también humana (supongo), y, igual que la mayoría de humanos, debe ser una egoísta monomaníaca que lo único que quiere es que hables a) de ella y b) de la ropa que lleva puesta.
Con lo que, si de verdad existió algún comunista que prefirió morir de frío antes que pisar un césped, ella se lo pasa por el coño. ¡No es eso lo que quiere oir!

Practiquemos con un pequeño ejercicio a modo de ejemplo:

Ejercicio 1:
Tu media mandarina te pide que le digas algo bonito. Escoge la respuesta correcta entre estas opciones:

a) Las figuras de un calidoscopio.
b) El final de la película Casablanca.
c) Las tetas de la vecina del cuarto.
d) Un disco de J.J.Cale.
e) Tu colección de porno en DVD.
f) Eh… uh… te queda muy bien este vestido.

Las cinco primeras opciones pueden parecerte estéticamente irreprochables, y escoger una u otra puede parecerte algo subjetivo y un poco absurdo… pero confío en que te habrás dado cuenta de que la respuesta correcta es la f.
Por supuesto que el vestido es sólo un trozo de tela y que difícilmente será tan bonito como tu colección de porno o el final de Casablanca, pero si le queda bien a tu churri eso es lo importante (aunque sólo sea porque produce un efecto faja que le comprime el estómago y le empuja toda la grasa hacia el escote).
Un truco es olvidarse del universo exterior y mirarla sólo a ella…
No tener ojos para nada más que una persona te puede parecer estúpido y/o peligroso, pero en el misterioso mundo del amor, cuando se habla de cosas bonitas, suele tratarse de esto.

Y hablo del mundo del amor porqué amor es lo que más necesita la gente, pero ten en cuenta que el peloteo te puede servir para triunfar en todos los aspectos de la vida.
Quizá es debido a un problema psicológico, a un trauma creado por nuestra competitiva sociedad o a la necesidad instintiva de creernos más importantes de lo que somos, pero el caso es que todos nos volvemos especialmente sugestionables en cuanto nos besan el culo (me refiero a la figura retórica, no a prácticas poco higiénicas).

Veamos pues con otro ejercicio un poco más difícil que el anterior cómo se puede aplicar esta enseñanza en el mundo laboral:

Ejercicio 2:
Una psicóloga de RRHH te está entrevistando para tu primer empleo y te pregunta si conoces su empresa. Escoge la respuesta correcta entre estas opciones:

a) No, para nada.
b) Sí, por supuesto, cómo no voy a conocer la empresa!
c) Pues la verdad es que voy a tantas entrevistas que ya no sé si sois los de la domótica integrada o los de la comida para perros.
d) ¿Que si conozco qué?
e) ¿Qué si conozco la empresa? ¡Qué coño quieres que conozca si no salís ni en el Google!
f) Eh… uh… perdona, ¿podrías repetir la pregunta? Es que me había quedado distraído mirándote los ojos… ¿sabes que son preciosos?

La respuesta que se suele usar es la b, que no es mala del todo, y si de verdad conoces la empresa y sabes algo bueno de ella puedes aprovechar para decirlo, pero no deja de ser un peloteo muy discreto y difuso… Si quieres distinguirte del candidato medio yo recomiendo probar con la f, que es más arriesgada, pero que si cuela puntúa doble.
Sin ir más lejos, yo mismo usé la opción f con una entrevistadora muy mona que sonreía todo el rato y que me acababa de preguntar cuál era mi principal defecto.
Ella rió (buena señal) y dijo “apunto que eres un poco despistado, ¿vale?” y yo también reí (como si lo que me acababa de decir fuese graciosísimo) y, puestos a arriesgar, le pregunté si quería quedar algún día para tomar algo.
Resultado: pasé a la siguiente fase del proceso de selección y la psicóloga de RRHH me dio su número de teléfono!

Pero la segunda entrevista me la hizo un tío gordo y calvo que olía a sobaco. Él iba a ser mi jefe si yo conseguía el puesto.
Yo ya iba envalentonado y le busqué alguna virtud para pelotearle sin piedad pero por mucho que me concentré no le encontré ninguna.
Estuve a punto de decirle: “Tiene usted una calva muy bonita… si le pusiésemos un pezón en la punta parecería una teta de la Aria Giovanni pero me dio corte.
Resultado: sigo en el paro.

La cita con la entrevistadora tampoco fue una maravilla, pero la estropeé yo mismo al olvidar precisamente la lección que estoy intentando transmitir hoy: que en los rituales de apareamiento la cruda realidad no siempre es tan efectiva como el dulce piropeo.
El caso es que, como nos habíamos conocido en una entrevista de trabajo, pues de trabajo estuvimos hablando, y la tipa usó todas sus habilidades de psicóloga para sonsacarme mi opinión sobre su oficio… y claro… toda la magia se esfumó.

Pero intenta ponerte en mi situación:

Ejercicio 3:
Una psicóloga que se dedica a entrevistar candidatos y a escoger los más adecuados para cada puesto te pregunta tu opinión sobre su curro. Escoge la respuesta correcta entre estas opciones:

a) eres una cerda vendida al capital, ¿no te sientes sucia?
b) admiro tu valentía, yo no podría dormir por las noches.
c) encuentro un poco injusto que tu impresión personal en una entrevista de diez minutos sea más importante que el expediente académico y el CV de los candidatos.
d) ¡qué fuerte debe de ser seleccionar personas que no sólo tienen más estudios que tú sino que algunas quizá incluso aspiran a realizar algún trabajo productivo!
e) mmmh… seleccionas el personal de una empresa… debe de ser un trabajo interesante…
f) ¡qué curro más molón! Me encantaría trabajar de algo así, debe de ser muy gratificante y te debes sentir muy realizada como persona… Y no lo digo sólo por la sensación de poder que debe proporcionarte sino también por la labor social que realizas poniendo a cada persona en el sitio que le corresponde y ayudando no sólo a que se desarrollen sus trayectorias vitales sino también al crecimiento económico del país.

Este ejercicio tiene un poco de trampa. Quizá has pensado que, como en los anteriores la opción correcta era la f, aquí también lo sería… pero no lo es. Una cosa que no debes olvidar cuando halagas a alguien es que tus piropos deben ser creíbles, porqué si no lo fuesen sonarían a ironía y las ironías no suelen ser muy apropiadas en los procesos de seducción.
Así pues, la opción correcta es la e, mucho más discreta. Y luego lo que tendrías que hacer es cambiar de tema lo más rápidamente posible, aunque sea para hablar de fútbol o de coches!
Pero tranquilo si has fallado esta pregunta, porqué ya te digo que no era fácil. Incluso yo me despisté y quise hacerme el gracioso contestando algo más o menos como la opción b y, claro, no me comí una rosca… pero a cambio obtuve una sesión de psicoanálisis gratuita en la que me dejó claro que yo era un frustrado pasivo-agresivo con un obvio complejo de inferioridad que podía ser síntoma de una homosexualidad latente o de un destete prematuro.

Pero bueno, que esta anécdota sirva al menos para ilustrar que una persona puede tener unos ojos bonitos y una profesión no tan bonita, igual que puede haber voluntarias de la Cruz Roja que sean bizcas y que tengan la nariz de patata y los dientes amarillos…

Te darás cuenta que si queremos triunfar en el Arte del Halago lo mejor es fijarnos en la parte positiva de cada persona y no dejar que nos líen hablando de defectos.

La sabiduría popular dice algo tal que así:

“A las mujeres bonitas les gusta que les digan que son listas,
a las mujeres listas les gusta que les digan que son bonitas”

pero esto es un poco inexacto, pues las mujeres no son tan diferentes de los hombres, y, igual que a los machos de la especie, en realidad les gusta que les digan cualquier cosa agradable: que son guapas, que son listas, que son simpáticas, que son elegantes, que sus cacas no huelen…
Lo que pasa es que si alguien tiene alguna virtud muy destacada, habrá oído ya varios piropos al respeto y se pierde el efecto sorpresa.
Vamos, que no te ligarás a Pamela Anderson diciéndole “vaya par de domingas!” ni a Madame Curie diciéndole “tú debes saber mucho de química, ¿no?”…
El buen halagador intentará buscar un poco de originalidad en su halago, siempre dentro de los márgenes de lo creíble.
Tampoco te vayas a pasar de original y le digas a una persona con graves problemas de sobrepeso que unos pantalones cortos con un estampado de topos le hacen un culito muy mono!

Aunque, en caso de duda, arriésgate, los márgenes de lo creíble son increíblemente amplios cuando se trata de piropos…
Tú prueba con afirmaciones tan rotundas como “eres la chica más bonita del mundo” y verás con tus propios ojos qué es lo que los escritores de ciencia ficción llaman SVI o Suspensión Voluntaria de la Incredulidad.

Dicho lo cual, procedamos con otro ejercicio:

Ejercicio 4:
Quieres halagar una chica despampanante que lleva gafas de sol (pese a que son las 2 de la madrugada), una camiseta-tubo que marca pezones y deja a la el ombligo, y una minifalda que deja a la vista un tanga de encaje. Escoge el halago más apropiado entre estas opciones:

a) Tienes unos ojos muy bonitos.
b) Tienes unos pechos muy bonitos.
c) Tienes unos muslos muy bonitos.
d) Tienes un ombligo muy bonito.
e) Tienes una manos muy bonitas.
f) Te queda muy bien el tanga.

¿Qué? Ésta también es difícil, ¿eh?
La mayoría de las opciones se descartan por soeces: ¡Que ella te esté enseñando las bragas no significa que quiera hablar sobre ellas! La opción e podría tener algún valor por su originalidad, pero suena un poco a pervertido fetichista… mejor quedémonos con la a que colará seguro (sííí… seguuuro… ¡los halagos sobre ojos cuelan sieeempre! ¡a pesar de las gafas de sol!).

No preguntéis por qué, pero todas las partes del cuerpo pueden ordenarse estrictamente según la conveniencia de hablar de ellas en público.
Con tus amigotes puedes pasarte esta lista por el forro, pero con tu media mandarina debes recordar que los ojos, la sonrisa y el pelo encabezan la lista de partes del cuerpo elogiables; mientras que culo y tetas se encuentran misteriosamente relegadas a las posiciones finales y sólo hay que nombrarlas con mucha ternura, siempre en busca de originalidad y quizá de efecto humorístico.

Asimismo, un buen piropo se puede permitir licencias poéticas como hiperbatones o incluso extrapolaciones, y, por lo que decíamos antes sobre la SVI, casi todo colará.
Pero, aun así, tampoco hace falta ni vale la pena mentir como un cosaco.
Por ejemplo, si tu media mandarina es bastante simpática, puedes decirle que es muy simpática con toda tranquilidad…
O si tu media mandarina es sosilla y habla poco, también puedes decirle que es muy simpática porqué al menos sonríe a veces…
Pero si tu media mandarina es decididamente borde no le digas que es muy simpática porqué no se lo va a creer… o, incluso peor, sí que se lo va a creer y va a continuar tocando los cojones.

Lo mejor es buscar virtudes reales, aunque estén un poco escondidas, y centrarse en ellas.
Piensa que casi todo el mundo tiene alguna que otra virtud: si tu media mandarina no es muy inteligente, quizá tiene una cara bonita; si no es simpática quizá tiene un cuerpazo; si no es físicamente atractiva quizá juega muy bien al ajedrez; y si es fea, tonta y borde, quizá es buena en la cama…
Pero en casos excepcionales en que a tu media mandarina no le encuentres ninguna virtud, tampoco es necesario mentir, siempre puedes recurrir a piropos-comodín como por ejemplo “eres muy especial”, “eres única”, etcétera…
(Aunque quizá deberías plantearte qué narices estás haciendo con una persona así, pero ya supongo que no es asunto mío).
Veámoslo con otro ejercicio final:

Ejercicio 5:
Vas a tirarle los trastos a la Duquesa de Alba (tú sabrás por qué). Escoge el halago más apropiado entre estas opciones:

a) Tienes unos ojos muy bonitos.
b) Tienes unos pechos muy bonitos.
c) Tienes unos muslos muy bonitos.
d) Tienes un ombligo muy bonito.
e) Te queda muy bien el tanga.
f) Eres muy especial.

Y eso va a ser todo por hoy,
feliz apareamiento!


El Listo
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